¡Dentro de nada… Nochevieja, ¿eh? ¡Qué estrés! Yo en nochevieja me siento… me siento… no sé, me siento como un toro, ¿no? Cuando llega la fiesta miro alrededor y me da la sensación de que todo el mundo se lo está pasando bien, menos yo.
El estrés comienza con la cena. Aquello parece una prueba del Gran Prix:
Tienes que llevar calzoncillos rojos, tener algo de oro para meterlo en la copa,preparar las doce uvas…
Y contarlas varias veces, porque, como son todas iguales, te equivocas:
- Una, dos, tres, cuatro… una, dos, tres, cuatro, cinco, seis…
Esta pocha ya la he contado… Una, dos… siete, ocho… ¡Joder, las doce menos veinte!
¡Chavalín, trae el Rotring, que las voy a numerar, como en el Bingo!
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